. Procedencia ... Irlanda .
. Año de edición ... 2011 .
. Formato ... CD .
. Discográfica(s) ... Candlelight Records .
. Estilo(s) ... Black Metal, Avantgarde .
 
   
 
 
. Críticas de Altar Of Plagues en Pitchline .
. Entrevistas con Altar Of Plagues en Pitchline .
 
   
 
   
Altar Of Plagues
Mammal
|   Candlelight Records   |   CD   |   2011   |
VALORACIÓN 
Altar of Plagues son una banda irlandesa que están haciéndose un hueco importante dentro del mundo subterráneo extremo. Con dos largas duraciones y tres eps a sus espaldas desde 2006, están mostrando su capacidad para crear una música que se ha ido radicalizando con los años, al tiempo que absorbía y maduraba para sí nuevas influencias. Desde sus primeros trabajos podemos escuchar estas influencias (principalmente el amplio y depresivo abanico cromático del shoegaze), pero es cierto que han sido refinadas con el tiempo, y, sobre todo, tras la publicación de su grandioso “White tomb”, donde, desde la base de una producción más clara, se estiliza y se perfecciona ese híbrido diabólico que supone Altar of plagues. Esa producción más sucia de obras como “Sol” (2008) o “Through the cracks of the Earth” (2007) puede darnos la sensación de mayor crudeza en las composiciones, y en algunos momentos es cierto que el black metal que se presenta ante nosotros en esos primeros álbumes resulta más primitivo, casi noruego, con arranques de ira que pueden evocar a unos primeros Immortal y alguna voz gutural que intima incluso con el death, sin embargo, la riqueza estilística del grupo es igualmente pronunciada, así como su personalidad musical sin compromisos y su desgarrada brutalidad.

“Mammal” ahonda en esta intención de seguir escarbando los distintos planos de las oscuridad humana, de aportar nuevos puntos de vista desde los cuales palpar la melancolía, la desesperación y las ultimas fronteras de la locura y la iluminación. Musicalmente, afianza, de la manera única e inimitable en que Altar of plagues vienen desarrollándola, esa fusión antes comentada. Continua la senda de “White tomb” (en realidad su propia senda, inaugurada cuando comenzaron a tocar), recogiendo los frutos de antaño y abriendo inexploradas veredas. Desde el primer corte, “Neptune is dead”, nos reencontramos con las atmósferas gélidas y desoladas marca de la casa. Un ciclón helado, devastado y devastador, donde un llanto agónico clama erizado y turbulento desde los instrumentos y la garganta de estos hijos del ocaso. También desde este primer corte volvemos a encontrarnos ese caos eléctrico sobre el que las melodías planean como un inquietante viento, dibujando el intenso el horizonte que Altar of plagues habitan. Por supuesto, cierta calma acústica (que no sosiego) aflora regularmente en forma de interludios que separan la despiadada y hermosa violencia que desprenden las melodías, pero la furiosa y natural rapidez a la hora de tocar es un sello de la banda, unida a una espontánea brutalidad que, en los mencionados interludios, descansa sobre el fino alambre del pop más oscuro e introvertido. Así podríamos definir eso que se ha dado en llamar “post-black metal”, atmósferas infinitas, melancólicas, asfixiantes, evocadoras e incluso esperanzadas por momentos. Un nihilismo irredimible, decadente, y romántico muchas veces, es lo que supura cada nota pensada por Altar of plagues.

El comienzo del tema dos, “Feather and bone” es un puro orgasmo. Al principio solo oímos los platos de la batería, marcando los tiempos, como una condena, acompañados por las guitarras, rasgándose intermitentemente como el preludio de un Apocalipsis inmisericorde que, efectivamente, irrumpe de pronto con una brutalidad a medio tiempo de esas que agitan tu odio y tus ansias genocidas hasta el mismo límite. El resto de la canción transcurre bajo un halo de siniestra demencia y perturbadora instrospección que no hace que abandonemos el éxtasis en el que estamos inmersos.

Para entender lo que hacen Altar of plagues, quizás esta improvisada ecuación pueda acercarnos a las raíces de su música. Mezcla la tradición Black metal más cruda, a los Sonic Youth más lánguidos y depresivos, con los Joy Division más oscuros y obtendrás algo similar a esta banda como resultado. El tercer tema, “When the sun drowns in...” nos recibe con la suave y embaucadora voz de una mujer cantando una lejana melodía oriental para adentrarnos más tarde en otra estancia mas lúgubre y sombría. Es el tema más desconcertante del disco. Aquí las texturas, sonidos y melodías suenan oscuras, como si fueran el eco de un centro de salud mental abandonado en un mundo sin hombres, en medio de una tierra muerta y sin fin. Este aura apocalíptica es otra de las señas de identidad del grupo, el cual, permanentemente, evoca el resultado de un holocausto, interior y exterior, del hombre. De pronto, resuena otra extraña voz, masculina tal vez, cantando en una lengua extraña una no menos extraña canción…

Así, este viaje, salvaje y esclarecedor como una tormenta, termina con “All life converges to some center”, que fluye delicadamente desde donde nos dejo el anterior tema, con unas melodías meditabundas de las que pronto seremos arrebatados hacia lugares más inhóspitos, en medio de alaridos desesperados, blast beats infernales y guitarras heridas. El conjunto parece una súplica de alguien que, aun sin esperanza, no puede evitar quebrarse de dolor y reclama, casi por instinto, el paraíso perdido entre tanta destrucción. Ese hálito positivo emana en este final de álbum, como un clamor entre la podredumbre, como una pequeña pero intensa luz entre la negrura. De este modo, los instrumentos, la emoción, van disolviéndose en una nube cetrina que se disipa como si se tratara del último invierno…
 
. Redactor ... Jaime Fernandez .    
. Fecha de publicación ... 04-07-2011 .