. Procedencia ... Estados Unidos .
. Año de edición ... 2016 .
. Formato ... CD .
. Discográfica(s) ... Nuclear War Now! Productions .
. Estilo(s) ... Death Metal .
 
   
 
 
. Críticas de Howls Of Ebb en Pitchline .
. Entrevistas con Howls Of Ebb en Pitchline .
 
   
 
   
Howls Of Ebb
Cursus Impasse: The Pendlomic Vows
|   Nuclear War Now! Productions   |   CD   |   2016   |
VALORACIÓN 
Cuando 'Vigils of the 3rd Eye' salió hace apenas dos años de la mano de la italiana I, Voidhanger Records, debo reconocer que no le presté toda la atención que debiera. Le pegué un par de escuchas, y de hecho me pareció un disco que prometía si le daba más tiempo, pero, imagino que debido a ese inmanejable volumen de ediciones que nos encontramos hoy en día, aparte de su complejidad, lo dejé ahí. En Agosto del 2015 sacaron un mini-LP de tres temas, de nuevo por el mismo sello, reeditado en formato cinta por la coruñesa The Lament Congregation por cierto hace apenas tres meses, que no llegué a escuchar. Y este año Howls of Ebb vuelven, con un segundo larga duración que sin duda alguna será mi verdadero inicio hacia su música de forma seria, y esta vez con el apoyo de Nuclear War Now! Productions (sin por ello dejar a I, Voidhanger Records), sello que creo que les hará más justicia tanto a nivel estilístico como por merecer una mayor promoción que de buen seguro que les dará Yosuke.

Los de San Francisco vuelven con un disco que, debo decirlo sin esperar más, ha sido de los que más obsesivamente he escuchado en los últimos tiempos, y que no tengo duda que terminará entre mis favoritos de este año. Por ello, sin necesidad de seguir leyendo esta reseña, os adelantaré que me parece de absoluto diez, ni más ni menos. ¿Porqué? Eso es lo que paso a explicaros punto por punto de dicha puntuación.

Empezaré dejando claro que 'Cursus Impasse: The Pendlomic Vows' es un disco de Death Metal puro y duro, brutal, vicioso, salvaje y oscurísimo. Aunque no por ello estemos ante una banda de Death Metal al uso, como las que tan comunmente nos encontramos hoy en día, cuando parece que el Death Metal en sus años dorados seguía un patrón y una estética muy concretos y cerrados. Nada más lejos, Howls of Ebb se sitúan a mitad de camino entre la escuela más clásica, primitiva y ruda, y la más absoluta modernidad o vanguardia, entendiendo esta más como meta que como forma. Para el que no esté al tanto, en Howls of Ebb encontramos ni más ni menos que al señor Patrick Brown (rebautizado aquí como zELeVthaND), ex-guitarrista de Nepenthe, la que sería banda hermana de Order from Chaos en su ciudad de Kansas City, y en la que ponía las voces Alex Blume, ahora cantante de Ares Kingdom. Más allá de ser una simple anécdota, creo que la forma de tocar de Patrick sigue teniendo un fuerte vínculo con su primera banda (seguirían Ligeia o King of Carnage) y con la vieja escuela, sea por conservar un sutil punto Thrash/Death primerizo, sea por una crudeza y visceralidad que está más cercana del Black/Death de corte más primitivo y barbárico. Pero esto se fusiona con una visión absolutamente personal y poco ortodoxa de enfrentarse al género, como si estuviésemos ante una versión mucho más evolucionada de ese primerizo punto de experimentación que les podíamos ver a Nepenthe.

Digamos que su manera de retorcer los riffs y convertirlos en monstruosos entes con vida propia que alargan sus tentáculos hacia el oyente desde todos los lados posibles, con frecuentes cambios y ritmos muy asincopados, me hace pensar en lo que me transmiten bandas como los Gorguts de la segunda época u otras más recientes como puedan ser Portal o sus compañeros de sello Chaos Echoes. Aunque la (gran) diferencia entre Howls of Ebb y esas otras bandas radica principalmente en que, como ya adelantaba anteriormente, su base musical está mucho más cercana a la escuela clásica más oscura, cruda y brutal que surgió de la escena americana, sean Necrovore, los mismos Order from Chaos o Incubus (los de Mike Browning). La cuestión es que la combinación de ambos factores resulta (de nuevo) en una mezcla simplemente perfecta entre lo clásico y lo visionario, entre la técnica y el sentimiento. Dos puntos por cada uno de esos atributos, y otro más por conseguir que pasado y futuro confluyan de forma (absolutamente) positiva.

Pasando al siguiente apartado, diría que el disco desde la primera escucha se presenta realmente complejo de digerir para el oyente, sea a nivel compositivo y técnico como por su ingente variedad de influencias, o sea por su intensidad; y cuando digo realmente complejo no escatimo en absoluto. Aunque si hay algo que sorprende desde el primer momento, y voy hacia el siguiente punto, es que dicha complejidad no se vé comprometida en absoluto por un intento de demostrar algo, ni rompe para nada lo que podríamos definir como la estética o meta primordial de este disco, que no es otra que la creación de una atmósfera y unas ambientaciones realmente siniestras y bizarras, dignas de otro plano de existencia, muy en consonancia con el trasfondo de corte lovecraftiano que nos adelanta su portada. De hecho, hay momentos en que consiguen que pierdas suficientemente la noción del espacio y el tiempo y te encuentres siguiendo sus diabólicos ritmos de forma absolutamente inconsciente, tal es el efecto hipnótico de sus invocaciones. Pero además, a pesar de la ingente cantidad de cambios y ritmos que se entrelazan y fluyen cual materia viscosa que se expande, podemos encontrar, además de algunos momentos profundamente calmados y atmosféricos, muchas partes que se te quedan en la cabeza fácilmente y que esperas con ansias con cada nueva escucha, a diferencia de tantas bandas de corte técnico que parecen más pensadas para que un músico analice sus temas que para disfrutarlos, vivirlos y hundirse en su inmensidad. Dos puntos más por todo esto.

Sin alejarme de lo dicho, si algo diferencia (aún más) este de otros discos de Death Metal, esas serían sin duda unas influencias que van bastante más allá del género, sin por ello dejar del todo de lado la música de corte más oscuro. Hay varios temas que dejan bastante claro que el señor Brown no es uno de esos músicos que tan frecuentemente encontramos en las nuevas generaciones, que parece que sólo hayan escuchado diez discos (de Death Metal) toda la vida. Creo que podría encontrar fácilmente influencias de mínimo una decena de géneros en estos siete cortes, y aún así todo está perfectamente encajado para que no resulte, no sólo un pastiche, si no mínimamente antiestético. De hecho, en el segundo corte, 'Cabals of Molder', uno de mis favoritos del disco, hay una parte realmente monótona e hipnótica de aires muy industriales y a la vez progresiva que me hace pensar inevitablemente en Aluk Todolo, formación estilísticamente lejana a Howls of Ebb, pero que a nivel de atmósferas podría tener más de algún punto en común. Esto resulta en un disco, no sólo variado, que lo es y mucho, si no con suficiente personalidad como para definirlo de original e innovador. Dos puntos más, y van siete.

Pasando a temas más técnicos, si hay algo que sorprende de 'Cursus Impasse: The Pendlomic Vows', y que afecta de forma inequívoca a su espeluznante ambientación, es una producción cuanto menos atípica para un disco de Death Metal. Podría entender que a algunos les resulte inadecuada, o incluso irritante. A mí me parece que, aparte de haber conseguido un sonido propio, es simplemente perfecta por la manera en que transmite tanto una frialdad casi deshumanizada (de nuevo, algo muy en conexión con las influencias industriales o menos metaleras del disco) que le confiere una atmósfera única que ayuda aún más a que la música te transporte. Por decirlo de alguna manera, de nuevo, ni se mueven dentro del espectro más crudo y directo por el que optan la mayoría de bandas de corte clásico, ni tampoco han recurrido a una producción digital de corte más moderno. Suenan perfectamente orgánicos, y al mismo tiempo como si sus invocaciones surgiesen de un pozo como un ente primordial cuyo eco avanzase lo peor. Mantienen un punto de caos y reverberación propio de la escuela Black/Death más salvaje, pero cada detalle está y se puede apreciar en su sitio. Dos puntos más.

Finalmente, pero no por ello falto de importancia, debería mencionar el trabajo artístico, que ha corrido a cargo de Agostino Arrivabene (también tras la portada del álbum debut de Katavasia), y que refleja de manera simple y absolutamente alucinante todo lo que la música de Howls of Ebb puede expresar o reflejar. Las influencias lovecraftianas, la sensación de pérdida de la cordura y el surrealismo, la crudeza y el tono agreste fundidos en una combinación de colores que atrapa la vista al momento. Todo en una escena cuyas figuras, formas y tonos compaginan y transmiten realmente bien, mucho mejor de lo que podría hacerlo una enésima figura en versión cómic de algún dios primigenio. Ahí va el décimo punto.

Uno de esos discos de Death Metal que a estas alturas aún son capaces de sorprender. Y un viaje a las profundidades del terror. Sublime.
 
. Redactor ... The Alpha Omega .    
. Fecha de publicación ... 27-06-2016 .