. Procedencia ... España .
. Año de edición ... 2016 .
. Formato ... CD .
. Discográfica(s) ... Season Of Mist .
. Estilo(s) ... Post-Rock, Progressive Metal, Avantgarde, Stoner, Otros Estilos .
 
   
 
 
. Críticas de Obsidian Kingdom en Pitchline .
. Entrevistas con Obsidian Kingdom en Pitchline .
 
   
 
   
Obsidian Kingdom
A Year With No Summer
|   Season Of Mist   |   CD   |   2016   |
VALORACIÓN 
Obsidian Kingdom vuelven a ponerse en el punto de mira del oyente más ecléctico con su nuevo flamante larga duración, ‘A Year With No Summer’, y de qué manera. Con ‘Mantiis’ ya nos dejaron claro que los terrenos por los que se mueve cómodamente son cuanto menos variopintos, así que su próximo movimiento era totalmente impredecible. Nada más lejos de la realidad, y con la incorporación de Seerborn Ape Tot y Om Rex Orale, Obsidian Kingdom dan una vuelta de tuerca a su sonido y se adentran en sonoridades que se alejan de lo que pudimos escuchar en ‘Mantiis’ pero que abren una nueva etapa a su pequeño mundo paralelo.

Y es que ‘A Year With No Summer’ es muchas cosas, pero ante todo es un gran disco. Disfrutable a mi modo de entender, a muchos niveles, los barceloneses nos proponen una pequeña aventura en el contexto de un año sin verano. Antes de pasar a comentar aspectos técnicos, de producción, instrumentación o voces, quería hablar de lo más importante para mí de este ‘A Year With No Summer’, las sensaciones. Han conseguido, una vez más, hacer llegar al oyente mediante siete cortes mucho más que unas melodías o unos ritmos, han conseguido hacernos sentir. Recordemos que es por esta misma razón por la cual los amantes de la música la amamos. ‘A Year With No Summer’ es cómoda incomodidad, es caída libre que parece no tener final, es un niño jugando en bañador en una playa cubierta de hielo. Obsidian Kingdom nos ofrece una invitación sin retorno a su mundo de decadencia, para descubrir que oye, quizá no se esté tan mal.

Y pasando ya a nivel técnico, tenemos un disco de siete cortes, grabado en los Orgone Studios (Paradise Lost, Ghost, Ulver...) en Londres y que además cuenta con un par de interesantes colaboraciones. Sobre la grabación/producción, una de las primeras cosas que me impactó fue el tratamiento de las voces de Rider G Omega, que lucen completamente integradas a lo largo de todo el disco, dejando de lado la pretensión de quedar en primer plano y ejerciendo como si de un instrumento más se tratara. Se nota el sumo cuidado que han tenido en el tratamiento de las voces, tanto a nivel compositivo como de grabación, y que queda patente en esos cinco cortes que pueden presumir de tener tales líneas vocales. Además, hasta parece que las voces a lo largo de todo el disco, siendo éstas muy distintas entre sí, conserven la misma esencia, lo que ayuda a compactar un disco heterogéneo por definición. Chapeau.

Otro punto relevante que podemos captar a la primera escucha es la enorme importancia que toman en este disco tanto el bajo de Om Rex Orale como la batería de ojete Mordaza II (sí, nos sigue haciendo mucha gracia esto), dejando a las guitarras relegadas a segundo plano, y llenando ese vacío con gran cantidad de sonidos de sintetizador (los cuales amo con todas mis fuerzas) confiriendo al disco una sonoridad totalmente alejada de la que estamos acostumbrados los oyentes metaleros. Ahí es dónde creo que han dado en el clavo, ya que no han tenido miedo a experimentar, conociendo sus limitaciones y sus muchas virtudes, y han exprimido al máximo cada elemento para acabar teniendo lo que en definitiva importa, buenas canciones.

Para dar algunas pinceladas de los temas en concreto, debo decir que el tema que abre el disco y que además da título al trabajo, es desde ya uno de los mejores temas de Obsidian Kingdom, y va para fija en todos sus directos (aunque bueno, con ellos nunca se sabe). No se me ocurre mejor manera de abrir el disco, un tema pegadizo, que engancha muy rápido, con unas líneas vocales perfectamente ensambladas, y un estribillo para la posteridad. Pero yo me quedo con esa sensación de mal rollo extraña que te deja con ganas de más. Un 10.

También podemos encontrar dos temas de los que yo llamo "de transición", que son "10th April" y "The Polyarnik", éste último con una gran presencia de sintetizadores que danzan armoniosamente con una potente base rítmica. Un gran tema que precede al mejor tema del disco según mi opinión, "Black Swan". Una especia de balada que va ganando en intensidad, al que han acompañado con un precioso videoclip de imágenes de archivo y falsos testimonios. EL conjunto es una pequeña obra de arte. Multitud de detalles podemos encontrar a lo largo de todos los cortes, desde guitarras acústicas a un sinfín de sonidos y efectos, ruidos y demás, sumando valor a las ya de por sí geniales composiciones. Pero donde quizá la banda da rienda suelta a su lado más experimental es en "The Kadinsky Group", el tema más largo y quizá la médula ósea de este ‘A Year With No Summer’. "Away/Absent" ha sido el tema elegido para cerrar el disco, quizá sea su tema más ‘Mantiis’ salvando las distancias y que cuenta con varios pasajes donde nuevamente predominan bajo, batería y los omnipresentes sintetizadores.

Obsidian Kingdom se reinventan y nos sorprenden una vez más demostrando que tienen las cosas muy claras y que utilizarán cualquier recurso que se les ponga por delante para conseguir su meta, hacer buenas canciones y conseguir llevarnos a su mundo. ‘A Year With No Summer’ nos hace sentir el peso opresivo de la existencia humana para luego darnos la mano e invitarnos a seguir andando como si nada hubiera pasado. Si hace unos años dieron un fuerte golpe encima de la mesa para reivindicar que tenían algo que decir, con este ‘A Year With No Summer’ nos demuestran que han venido para quedarse. El futuro es siempre incierto, pero Obsidian Kingdom cimientan el suyo con piedras tan robustas como este imprescindible ‘A Year With No Summer’.
 
. Redactor ... M. .    
. Fecha de publicación ... 04-03-2016 .