Sólstafir / Esben And The Witch / Obsidian Kingdom
|   26-11-14, Sala Caracol (Madrid)   |
 
Y por fin llegó la noche del veintiséis de noviembre, fecha en la que algunos teníamos una cita ineludible en la Sala Caracol para presenciar en directo, después de cuatro años, a los islandeses Sólstafir en su gira promocional de “Ótta”, su último trabajo. Los isleños venían acompañados por Esben and the Witch y Obsidian Kingdom, a quienes le tocaba el papel de sentar nivel a un evento más que deseado y esperado.
OBSIDIAN KINGDOM
Los catalanes Obsidian Kingdom eran los encargados de empezar a abrir boca a lo que nos esperaba esa noche a los asistentes. No era esta la primera vez que podíamos verlos en Madrid sino que ya tocaron en la misma sala Caracol teloneando a Cult of Luna en 2013.
OBSIDIAN KINGDOM
El quinteto comenzó puntualmente su show y nos ofreció un directo que derrochaba energía. Es del todo innegable que Obsidian Kingdom ha sabido despuntar dentro de la escena del metal en nuestro país y ello se notaba en la sala; a pesar de ser los primeros y comenzando a tocar a la temprana hora de las 19.30, ésta no estaba ni mucho menos escasa de personal sino más bien lo contrario.

Canciones como ‘The Nurse’, ‘Awake until Dawn’, ‘Cinnamon Balls” o ‘Ball-Room’ formaron parte de las escogidas para llevar a cabo un show de aproximadamente unos cuarenta minutos de duración. Durante dichos minutos, las atmósferas creadas por Zer0 Æmeour Íggdrasil al teclado, el carisma de Rider G Omega y la entrega del resto de la banda conquistaron por completo al público, que los aclamaba en todo momento.

Para la mayoría de los allí presentes, los barceloneses dejaron el listón bastante alto, algo que en mi opinión perjudicaría a la siguiente banda. Su continua entrega sobre el escenario y su incansable potencia son desde luego dignas de halagos; para mí, sin embargo, la puesta en escena me pareció harto “desbordante” e incluso en algunos momentos sobreactuada. Aunque esto, desde luego, una mera apreciación personal.
ESBEN AND THE WITCH
Tras el potente show de los catalanes subieron al escenario los británicos Esben and the Witch liderados por Rachel Davies a la voz y al bajo. Se notaba que la banda estaba bastante emocionada y con ganas de tocar; pero en mi opinión el tipo de música que pudimos escuchar no terminaba de encajar con el ambiente de la velada –una mezcla entre rock, Post Rock, pasajes oscuros y otros más instrumentales-. Personalmente hubiera preferido que tocaran en primer lugar y en este sentido creo que la elección del orden fue un tanto desacertada.

A ello se sumó el hecho de que su directo sufrió de bastantes “ups and downs”. En lo que concierne a los pasajes instrumentales, estos me parecieron bastante más atrayentes que los más ásperos y sombríos, los cuales no integraban demasiada variación musical. Pero incluso en los instrumentales había momentos en los que la voz de Rachel no conectaba del todo con la música y ello contribuía negativamente al conjunto de la actuación.

Su paso por el escenario se hizo bastante corto, ofreciéndonos cuatro canciones, todas ellas de su último álbum “A New Nature” de este mismo año, ‘Press Heavenwards!’, ‘Did Your Fingers In’, ‘No Dog’ y ‘The Jungle’.
Sólstafir
Era la cuarta vez que tenía la suerte de ver al cuarteto islandés en directo y lo que nos ofrecieron la noche del miércoles fue, a mi juicio, uno de sus mejores directos. Distintos factores contribuyeron a que su paso por la capital del reino fuera del todo inolvidable. Por un lado esta era la segunda vez que Sólstafir visitaba nuestro país desde 2010 y quizás por ello el público estaba más que expectante y motivado ante su presencia. A la vez, los islandeses supieron responder con creces a dicha motivación, comportándose en todo momento de una forma tan cercana y cálida que hacía dudar de su procedencia. Por otro lado, la elección del set list creo que fue bastante acertada; a pesar del reciente lanzamiento de su último trabajo, “Ótta”, la banda no se restringió a presentarnos únicamente temas de este álbum sino que también integraron dentro de su puesta en escena otros tantos pero conservando siempre una atmósfera profunda, oscura e hipnótica. Por último, Sólstafir supo defender perfectamente el status que poco a poco se han ido construyendo y, en particular, la esencia de su más reciente trabajo.

Los islandeses salieron al escenario al son de ‘Nátffari’, tema instrumental perteneciente a su álbum “Masterpiece of Bitterness” para continuar justamente después con su mítico ‘Köld’. Desde luego el show había comenzado de una forma directa y contundente. Sin embargo todo este ambiente cambió de repente dando paso a la magia y espiritualidad de ‘Lágnætti’, la cual nos envolvió en un estado casi de trance que se perpetuó hasta, me atrevería a decir, el final del show. Tryggvason nos pide entonces silencio absoluto para introducir mediante susurros otra de las joyas de su último álbum, ‘Rismal’, tras la cual pudimos llegar a un culmen absoluto con ‘Ótta’, acompañada por el característico sonido del banjo por parte de Saebór.

Le llegó entonces el turno a ‘Þín Orð’, tema integrante de su anterior trabajo “Svartir Sandar”, continuando con ‘Dagmál’ y ‘Náttmál’, las últimas canciones escogidas para presentar su nuevo trabajo. Entre canción y canción Tryggvason no se cortaba un pelo, interactuando con el público en todo momento e intentando convencernos de lo absurdo de visitar Islandia, país donde al parecer solo hay “montañas y ponis”.

‘Arenas negras’ fue la elegida para cerrar el show. Tras ella se retiraron para volver con una más que magnífica interpretación de ‘Fjara’ la cual volvió a emocionarnos por completo, siendo coreada en todo momento por los allí presentes. Y, esta vez sí, llegaba el final con ‘Goddess Of The Ages’, canción que puso el punto y final a un show completísimo en el que los islandeses supieron transmitir perfectamente la esencia que sustenta y nutre su música. Y ello acompañado por una buena puesta en escena llena de personalidad, simpatía y, sobre todo, humildad.
SÓLSTAFIR
El show había terminado pero la sala permaneció abierta al menos durante media hora más; durante ese espacio de tiempo los islandeses pulularon por allí atendiendo en todo momento las demandas de los fans, conversando con ellos de una forma totalmente cercana, haciéndose fotos y firmando entradas. Esto puso el broche de oro a una actuación que había sido del todo especial y cálida.

Lo que esa noche presencié por parte de los islandeses sobre el escenario me hizo cambiar por completo mi opinión sobre “Ótta”, álbum que no me había terminado de convencer tras las primeras escuchas. Sin embargo, al terminar su actuación lo único en lo que pensaba era en llegar a casa y ponerme el disco en bucle para rememorar y sumirme en su profunda y especial atmósfera. Y cuando una banda es capaz de volver a obsesionarte por completo y cambiar totalmente tu opinión acerca de su música ello quiere decir no solo que saben lo que se hacen sobre el escenario, sino que tienen ese “no sé qué que qué sé yo” tan difícil de encontrar hoy en día en la escena.

*Fotos cortesía de Jorge del Amo (Rafabasa.com)
. Redactor ... Jhator .
. Fecha de publicación ... 10-12-2014 .